Si el dulce bien mío
me flecha los ojos

los tristes enojos
templó el corazón
¡Qué gozo si amante
suspiro no en vano!
Si estrecha mi mano
perdí la razón
tal vez, fugitiva,
me prende en sus lazos
tal vez en sus brazos
yo misma volé.
Imprime, atrevido,
en boca y en cuello,
suavísimo sello
del más tierno amor.
Tú mandas, tú solo,
mi esclavo albedrío
sin ti, dueño mío,
la vida es turbada
La que este delirio
culpastes indignado
que amante y amada
resista al amor.

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